sábado, diciembre 29

Consejos para momentos difíciles



Anticiparse: tener claro que esta vez las fiestas serán diferentes. Anticiparse haciendo una lista: dónde se festejarán y con quiénes. Incluir qué rituales se evitarán, respetarán o eliminarán.

Sentimientos: sea leal a los sentimientos que aparezcan, y comuníqueselos a las personas con las que compartirá las fiestas. Lo más importante es no aislarse.

Conexión: evitar acciones extravagantes pensando que así se olvidará el dolor. Conectarse con el placer, pero con cosas que se tienen a mano (bailar, escuchar música). Si se es religioso, conectarse con la fe.
No temer pedir un abrazo o una caricia.


Sin culpa: disfrutar de las fiestas si se puede, pero si no es posible no sentirse culpable por ello.

Tolerancia: ser tolerante con el propio humor, teniendo en cuenta que la ausencia de un ser querido agota emocional, espiritual y físicamente.

Eventos: no participar de eventos estresantes.

Cómo pasar las fiestas sin un ser querido-Por Valeria Shapira


Festejar, a pesar de todo.

Así reza el precepto popular
del que se nutren quienes, aún sufriendo por
la ausencia de un ser querido, deciden pasar
la Navidad o el Año Nuevo obstruyendo el dolor.

Disimulando, intentando mostrarse frente
al mundo como si nada hubiera pasado

Un brusco cambio en la modalidad del festejo
(como un crucero por el Caribe), una borrachera
o la tentación de tomar una pastilla para dormir
y despertarse cuando las fiestas hayan terminado
son algunas de las opciones
con las que algunos deciden atravesar los días
festivos luego de una pérdida.
Sin embargo, a la mayoría le resulta pràcticamente
imposible hallar paz y tranquilidad
en la celebración echando mano de ese tipo de
estrategias que, finalmente, sólo consiguen
acentuar el sufrimiento.
Es que, aun sin parecerlo, los cambios bruscos
o la negación alejan a las personas de una
oportunidad más saludable:
la de lograr un vínculo diferente
con el ser ausente, de recordarlo con afecto y,
sobre todo, de sentir y hasta disfrutar de las
fiestas en la medida de las propias posibilidades.
"Hay muchos momentos especiales difíciles de
transitar cuando se ha perdido físicamente a
un ser querido (cumpleaños, aniversarios).
Pero las fiestas de fin de año son universales,
y por eso la tentación de los mitos festivos
(celebrar, a pesar de todo) es más fuerte que
en otras ocasiones -explica la licenciada Silvia
Alper, codirectora del Centro Especializado
en Terapia de Pérdidas (Cetepe)-.
Sin embargo, lo importante no es sortear
ni evitar el dolor sino anticiparse a él,
reconocerlo y -sin pretender que todo sea
como antes- encontrar el propio camino
de confort para pasar las fiestas."

Pérdidas irreparables
Una de las particularidades de las fiestas de
fin de año es que generan un estrés adicional:
"Son fechas que, además de ser universales,
se relacionan con temas como reunión, familia
y alegría. Sin embargo, la persona que ha
sufrido una pérdida física irreparable nunca
está imbuida de alegría. Por eso se siente
rara, a veces incomprendida, y le resulta
difícil insertarse en una reunión que
convoca a la familia", agrega la licenciada
Diana Liberman, codirectora del mencionado
centro.
Los días especiales actualizan los sentimientos
relacionados con la pérdida. Existe, inclusive,
una aflicción anticipatoria: duelen el alma
y el cuerpo, y muchos sufren de insomnio,
ansiedad, falta de energía, tristeza o
trastornos del apetito.
En los casos de viudez, por ejemplo, la ausencia
física de la pareja en la mesa de fin de año
no ha sido elegida.
Esto despierta bronca, impotencia y tristeza.
Lo que era ya no es más -afirman las especialistas-.
En este contexto, pretender que todo sea como
antes puede resultar frustrante."
¿Cómo pasar entonces las fiestas, cuando la
persona amada ya no regresará físicamente para
compartirlas?
La respuesta no es tan universal como l
os festejos.
Primero, porque cada humano es un mundo.
Segundo, porque al menos llegar a una respuesta
parcial implica sortear un gran escollo:
la promoción, por parte de la sociedad occidental,
de la negación
del sufrimiento en pos del disfrute rápido
sustentado en modelos poco reales, como los
de las clásicas viudas alegres.
Contra estos conceptos, "resulta indispensable
planificar las fiestas de antemano, buscar apoyo,
realizar actividades placenteras en los días
previos.
y sobre todo, no aislarse -dice la licenciada
Liberman-
Por otra parte, resulta de gran alivio agradecer
aquellas cosas que nos dejaron los que ya no están,
y también

dar las gracias a los que sí pasarán las fiestas
con nosotros haciéndonos compañía.
Una buena manera es escribir los mensajes"
.Por Valeria Shapira
De la Redacción de LA NACION

viernes, diciembre 28

AÑO NUEVO....LOS SALUDO CON AFECTO.

De Poldy Bird

y tù ¿què pides cuando rezas?


A veces rezo para que la angustia que tengo en el medio del pecho se corra hasta mis manos y se escape por la punta de mis dedos.

Es cuando tengo miedo.

Es cuando me imagino cómo era el mundo hace treinta años y veo chicos jugando a la rayue­la en la vereda, autos menos veloces, sobremesas más largas en los restaurantes, gente que camina con agradable ritmo y conversa entre sí.

En la televisión y en los diarios no son todas malas noticias, los muchachos bailan con las chi­cas y las tías habilidosas bordan punto smoke para los vestiditos de las nenas.

Lo imagino tan vívidamente, que hasta siento el olor de los cercos con madreselvas, por ahí, por los barrios.

¿Qué pedía en ese tiempo, cuando rezaba?

Pedía que todos los que amaba vivieran muchos años sanos y felices.

Que no faltara el trabajo.

Que no fabricaran jamás robots en serie para suplantar a las personas en sus tareas.

Que todos los feriados cayeran en viernes.

Pedía una casa con un jardín, o un departamento con patio en planta baja, con una parrilla para los asados. Y una mesa enorme para poder invitar a los amigos: a Kevin y a Blasi, a José y Juan Manuel, que nunca se rindieron, que pelearon por los sueños y las alas como otros luchan por quedarse con las cajas fuertes. Recitábamos a Whitman y a Vallejo, a Neruda y a Becquer, algo de Baldomero, de Carriego, de la Juana de Ibarbourou, unas estrofas de Manrique, de Sor Juana, de Guillén, de Manuel del Cabral... Uno empezaba y los otros seguíamos, y llegaban Ana y Roberto, Susana, Ana María...

No se sacaban tantas fotos. No había una cáma­ra en cada casa. Y lo que sucedió quedó pintado aquí, en la memoria del corazón, y uno puede cambiar de ropa y de lugar a los protagonistas.

A veces rezo para darle gracias a Dios por las cosas pequeñas.

Porque no paso frío de noche en el invierno.

Porque algunos viven.

Porque estoy terminando el siglo.

Porque casi todos los árboles que planté están de pie.

Porque la radioactividad no acabó con los jaz­mines ni con las violetas ni con los colibríes ni con los choclos de dorados granos ni con las tem­blorosas mariposas.

Y también le agradezco las cosas importantes y sagradas: la familia que entrechoca sus copas en Nochebuena, y amo más que a nada en el mundo. Y siento que me ama.

Y le agradezco que me haya dado la palabra que emociona, la palabra que disuelve en el aire la pena agonizante, la palabra que vuela, la palabra que cura, la palabra que inventa otras palabras para embellecer el universo...

El me dio las palabras y yo las he cuidado, las he ordenado, las he trasvasado de mi alma a mi corazón y de mi corazón a mi mente y de mi mente al papel, sin traicionarlas.

Le pido, cuando rezo, que no deje de dictarme lo que quiere que yo escriba.

Que me vuelva amnésica para la desesperación y los recuerdos penosos.

Que me saque el cansancio.

Que encuentre la receta de los scons de mi abuela, y un compañero amante para seguir andando.

Y que no se corte la electricidad a las tres de la madrugada mientras miro televisión.

Y que repitan "Amarcord", "Casablanca", "Muerte en Venecia", "Días de radio"...

Y tú, ¿qué pides cuando rezas?

De: Poldy Bird

Argentina

GRACIAS MARITA

domingo, diciembre 23

Espìritu de Navidad....

Estamos en vìsperas de otra navidad .-
Pondremos una larga mesa,
y el bullicio de los nietos
y las conversaciones de las hijas
seràn el fondo alegre y familiar de la jornada.

Ya es comùn responder
a preguntas de como eran antes nuestras fiestas
Y dibujo para nuestras hijas
ese pasado que te incluye jugando con ellas,
riendo, eligiendo sus regalos,
disfrutando de las cañitas voladoras,
cuando enfrente de nuestra puerta
se reunìan los hijos del barrio,
para acompañarte en aquella dulce locura de festejos.
Ponìas tanto amor en lo que hacìas,
que es difìcil recordarte sin una sonrisa.
Venìan tus hermanos y sobrinos,
armabas nuestro pequeño àrbol
y nos hundìamos en la voràgine de las compras,
los regalos, y cada fiesta era justamente eso...
una fiesta alegre, divertida.

Despuès...todo fue distinto.
La primera navidad que faltaste,
armè nuestro àrbol y comprè los regalos.
Estaba sola, sentada al costado de la mesa.
Afuera, habìa silencio.
Recuerdo que los hijos del barrio no salieron a las veredas,
Y luego de medianoche,
cuando ya deseabamos acostarnos y olvidarnos
y esperar otro dìa diferente,
sentì un golpe tìmido en la puerta.

......Eran todos nuestros vecinos.
Con abrazos apretados, sin palabras,
con obsequios para nuestras hijas,
vinieron a compartir el verdadero espìritu de Navidad
en nuestro mundo lastimado.

Esa primera caricia de amor fraterno me acompañò siempre.
Y vuelve a hacerse carne cada vez que aquellos niños
hoy ya hombres, que sigo encontrando,
me confiesan lo mucho que te extrañaron
en su niñez de risas y festejos.

Hoy seguimos sembrando tu cosecha.

Observaremos los juegos de artificio,
que brillaràn multicolores en el cielo.
Jugaràn los nietos con las estrellitas y sus regalos,
como antes lo hicieron nuestras niñas.

Y en algunos instantes, yo pensarè en vos.
Y sonreirá mi corazòn al recordarte.






DIAS ESPECIALES

Nuestra vida se caracteriza por un cùmulo de dìas especiales, donde se agudiza el sentimiento de pèrdida,
Esos "dìas festivos", dia de la madre, el padre, de los novios, aniversarios, cumpleaños, el dìa de la semana en que falleciò. El mes. Los dìas anteriores. Los posteriores.
Y muy especialmente la Navidad. Nuestras tradiciones, y aùn la comida especial de ese dìa son un recuerdo constante de nuestra pèrdida.
Son èpocas del años en donde los sentimientos de pèrdida se ven siempre magnificados.
Algunas veces no somos concientes de ello y de como nos afectan. Ante los dìas especiales no es extraño que se anticipe el malestar unos dìas antes y se siente uno mal antes de que ellos sucedan, durante y unos dìas despuès.
Estamos màs irritables, deprimidos y ansiosos y los niveles de energìa disminuyen.

Si las tradiciones de las fiestas nos producen un dolor intolerable, tenemos el poder de modificar y confeccionar las propias fiestas de forma que se vean cumplidas nuestras expectativas actuales.
Tomar lo que nos guste y dejar lo que no. Al hacerlo así, se sentirá menos abrumado y estresado, menos deprimido y más capaz de tener unas fiestas tranquilas.
Cada uno de nosotros debe encontrar su propia zona de confort, zona que puede ser radicalmente diferente de año en año.
Nuestra preocupación somos nosotros mismos y nuestra familia inmediata. Se trata de encontrar conjuntamente la mejor forma de pasar las fiestas con el menor dolor posible.
Sin duda apreciamos al resto de la familia, a nuestros amigos y compañeros de trabajo, pero no necesitamos hacer nuestros planes alrededor de sus necesidades sino de las nuestras: esperamos que ellos entiendan esto.
Las antiguas costumbres se han terminado y nunca se repetirán de la misma manera. La risa, antes tan fácil, fluida y natural, puede llegar a ser solo una mueca o perderse totalmente; dar regalos, alguna vez tan divertido, puede parecer vacío y triste, carente de sentido; las canciones familiares, a veces tan reconfortantes, pueden atragantarse y acompañarse de lágrimas y un intenso anhelo. En verdad, hay algo de dolor que cuelga de la alegría que otros sienten: es difícil estar sin la persona amada y tener que ajustarse a esa nueva tradición por obligación y sin quererlo. Todo esto suele acompañarse de una gran cantidad de angustiantes preguntas: ¿Qué es lo que me está pasando? ¿Si seré capaz de aguantar esto?
En la primera celebración de uno de estos días sin el ser querido nos duele todo con cada pensamiento de celebración: duele el cuerpo, el alma, el espíritu, el pasado, el presente, el futuro, etc.; en verdad, suele ser muy difícil encontrar una forma de celebración reconfortante. Aunque se hayan ensayado todo tipo de cosas que se supone sirven para enfrentarse a la perspectiva de un día especial sin el ser querido, nada parece servir ni adaptarse a nuestra nueva circunstancia.
Todo lo que se quiere es "pasar de una vez" toda esa época que ahora es diferente y molesta y "despertar varios días después".
No encontramos paz y tranquilidad en ningún tipo de celebración; se llora con cada adorno que se pone en el árbol de navidad, con cada pastel cocinado, con cada vela encendida, con cada rosa recibida.
Se siente rabia contra el destino o contra dios por permitir que una vida tan feliz y tranquila tomara ese rumbo; hay pesadumbre y deseos de que todo el mundo sienta el dolor que nos embarga.
Estos días, días de reunión familiar, son días donde realmente caemos en cuenta del vacío existente: el ver continuamente el regalo perfecto para nuestro familiar ausente repentina y repetidamente nos recuerda que ellos ya no estarán más.

Aunque cada experiencia de pérdida es diferente (nivel de apego, impacto de la pérdida en la realidad personal, en el sentido de la vida, etc.), las fiestas provocan en nosotros dos tipos de sentimientos encontrados: por un lado, son un tiempo del año en que cada uno espera que todos los miembros de la familia estén juntos; por el otro, con su celebración llega a ser claramente doloroso que alguien falta.
Somos conscientes de que enfrentar las fiestas es una parte necesaria para la curación del dolor, por ello puede ser frustrante el pretender que todo siga siendo como antes era: que duda cabe que mucho o todo será diferente: "... ya las luces de navidad no brillarán como lo hacían antes".
Sabemos que no podemos escapar del dolor ni esconder la verdad de lo inevitable de los cambios que se avecinan; todo lo que podemos hacer es ajustar nuestra actitud y cambiar nuestro estado mental.
Y esto no es lo más fácil.


COSAS PARA HACER LOS DÍAS ESPECIALES

1. Celebre la navidad en noviembre, por ejemplo, y pase el mes de diciembre tranquilo.

2. No comunique su cumpleaños.

3. En fechas especiales (fecha del diagnóstico, de la cirugía, del accidente, etc.) quédese solo o con alguien que no conozca nada de usted.

4. Retire adornos alusivos a fiestas.

5. Prepare una comida especial, no usual.

6. Invite a la familia del fallecido.

7. Envíe postales y tarjetas aunque no espere ninguna respuesta.

8. Cante villancicos.

9. Adorne diferente su casa o vaya a otra casa esta vez.

10. Vaya a la iglesia/templo/sinagoga con alguien y no solo.

11. Permanezca activo y haga deporte de grupo.

12. Encuentre a alguien con quien pasar las fiestas.

13. Haga algo por usted mismo.

ME PREPARO INTERIORMENTE

Lo primordial tendrìa que ser disfrutar al màximo cada dìa al lado de nuestra pareja, de los seres queridos, de la vida.
Construìr la felicidad desde adentro hacia afuera. Si ponemos el corazòn en las cosas materiales no nos sirve, por que son efìmeras.
Junto al plan de nuestra vida conyugal, cumplir proyectos personales, donde se involucre nuestro ser independiente con el mundo, teniendo el propio sueño como protagonista.
Cuando hacemos ese repaso anual, no dejemos paso a la angustia pensando en todas las cosas que no se pudieron concretar. Tratemos de llenar nuestro espìritu de recuerdos, los buenos momentos que vivimos, lo que hemos logrado y ha quedado en nuestra vida. Y es valedero para cualquier pèrdida que estemos sufriendo: un hijo, un hermano, los padres.

Quizàs lo màs importante y dìficil es intentar cambiar las rutinas. Romperlas y construir nuevas tradiciones familiares. Generalmente pensamos que es una forma de olvidarse de nuestro ser querido pero no es asì.

Es celebrar los valores que màs disfrutamos juntos.
(y yo no digo que sea fàcil....no lo es)


NAVIDAD DESPUES DE VOS

La época de navidad permite hacer un recuento de lo logrado
y en ese análisis suelen ser fundamentales los recuerdos de las relaciones de pareja.

Tradicionalmente se resaltan valores de familia y convivencia, se hace propicia la emotividad, ya sea de alegrìa o de trizteza y se recuerdan en muchos casos, a la pareja y relaciones que se perdieron durante el año.-

Los seres humanos necesitamos cerrar ciclos, poner el punto final a los capítulos de nuestra vida, y diciembre pudiera convertirse en un momento propicio por ser el último mes del año. En el divorcio, ha habido un proceso previo donde la relaciòn de pareja se ha ido deteriorando y muchas veces- a pesar del esfuerzo de las partes- la ruptura es el desenlace esperado.
Se puede decir que la pareja ha tenido un duelo anticipado

Tampoco deberà tomarse la navidad para tomar a los hijos como refugio emocional ante la ausencia, y permitirles emprender vidas independientes de los padres.
En la viudez, el proceso es diferente por que los sentimientos aùn estaban vivos al momento de la pèrdida. La persona muere, no asi el amor.




sábado, diciembre 22

NAVIDAD SIN ELLOS

Pasando la Navidad sin ellos.

Sabemos que la navidad es una época muy familiar, en donde se comparten momentos con los seres queridos; ¿pero que hacer cuando he sufrido una pérdida y estoy en duelo?

Inicialmente debemos identificar ¿que tipos de pérdidas estoy enfrentando?: un ser querido, una relación, la despedida de un trabajo o perder un bien material. Estos son unos consejos con el fin de prepararnos y que esta fecha sea más llevadera.

  1. Pérdida de un ser querido: Busque apoyo familiar no se aísle, recuerdelo con amor, si desea llorar hágalo; pero recuerde que el mejor homenaje a su ser querido es asumir los retos que tiene usted como persona, pase estas fechas con quien más ame.
  2. Pérdida de una relación: empiece a conocer nuevas personas, socialice y no relacione la fecha con quien no está a su lado, sea optimista y atraiga nuevas relaciones.
  3. Trabajo: por la época este tipo de duelo causa incertidumbre, ahorre; no gaste mucho en regalos, piense que es una oportunidad para buscar un mejor empleo y cree un plan para encontrarlo.
  4. bienes materiales: un objeto preciado o una casa no pueden ser el objeto de su felicidad, duele perder cosas que apreciamos pero remplácelas por otras si puede, si no; recuerde que el verdadero valor esta en su corazón y no en las cosas en si.