martes, diciembre 9

EL DUELO. pedir ayuda

A veces creemos que pedir ayuda es signo de debilidad.

Se necesita mucha entereza para reconocer que la ayuda es indispensable para superar

el dolor.

Ese dolor es inevitable. el sentimiento de soledad y desamparo es compañero seguro en

cada momento transcurrido.

Pero llega un lìmite en que comienza a ser peligroso y debemos plantearnos la posibilidad

de pedir ayuda.

Y estar atento a nuestros seres queridos, a los que nos acompañan en el sentimiento de pèrdida

y asì poder protegerlos tambièn de las reacciones no habituales.

Todos sentimos distinto. Nos expresamos de maneras diversas y tambièn las explosiones ante el

dolor tienen matices diferentes.


De acuerdo a mi propia experiencia, a lo que he ido leyendo, me parece que hay un momento justo

donde debemos aprender a aceptar el auxilio.

Como por ejemplo:

- Cuando la culpa nos inhibe, por que seguimos respirando y nuestro ser querido no, lo que

hicimos o dejamos de hacer en nuestra vida con èl y por èl: cuando nos preguntamos

si le hemos expresado nuestro amor las veces necesarias cuando nos cuestionamos

por que no evitamos el desenlace, como si realmente hubiera estado en nuestra decisiòn

- Al principio, no tenemos deseos de vivir.

Parecerìa que con èl se fue parte de nuestra vida, decimos prefiero estar muerto,

poco interesa lo que sucede alrededor, a veces queremos sentir si sufrió en su partida,

necesitamos reunirnos con él, pero esos pensamientos van cruzando el lìmite cuando

perfilamos la posibilidad de acabar con nuestros días.

- El bloqueo afectivo, la sensación de estar atrapado, incapaz de sentir nada.

Cuando ese “estar anestesiado” se prolonga en el tiempo

- Los síntomas físicos que pueden ir desde ese fuerte dolor en el pecho que no permite

respirar a una pèrdida o aumento de peso, amenazas que ponen en peligro nuestra calidad de vida.

- La rabia, la ira, la bronca dedicada a la vida, a uno mismo por seguir vivo, a los amigos

que poco a poco se alejan, incluso a nuestro ser querido por que sentimos que nos ha abandonado.

- ¿Quién no dijo alguna vez “la vida se ha terminado para mi”?

Esa sensación que perdura en el tiempo,

y nos convence de que ya no tenemos vida ni motivos para vivirla.

Ese dejar pasar las horas, los días, con la total inercia de no hacer nada,

la desesperación potenciada y sin final.

- Nos sentimos incapaces para solucionar las tareas mínimas necesarias para conservar un trabajo,

desde hacernos un café, cruzar la calle, levantarse, lo necesario para la vida cotidiana.

- Darle el carácter de indispensable a un medicamento para poder dormir, o el alcohol como

salida desesperada para amortiguar el dolor.

Estos síntomas, como muchos otros, se deben medir como características pasajeras

de un normal proceso de duelo, lo que debe preocuparnos es si persiste a través

del tiempo, si nos imposibilita para seguir una nueva vida, distinta.

En esos casos lo mejor es acudir a profesionales.

A veces, la respuesta y la comprensión de un sacerdote, o pastor, de acuerdo

a nuestras creencias religiosas, nos ayudan a aprender a curar el alma.-




lunes, diciembre 8

REACCIONES FISICAS ANTE LA MUERTE

REACCIONES FISICAS
NAUSEAS
PALPITACIONES
OPRESIÓN EN LA GARGANTA, EL PECHO
NUDO EN EL ESTÓMAGO
DOLOR DE CABEZA
PÉRDIDA DE APETITO
INSOMNIO
FATIGA
SENSACIÓN DE FALTA DE AIRE
PUNZADAS EN EL PECHO
PÉRDIDA DE FUERZA
DOLOR DE ESPALDA
TEMBLORES
HIPERSENSIBILIDAD AL RUIDO
DIFICULTAD PARA TRAGAR
OLEADAS DE CALOR
VISIÓN BORROSA
DIFICULTAD PARA TRAGAR
PERDIDA DE MEMORIA


EL DUELO Y EL AMOR




La muerte de un niño

Hoy quiero agregar algunas reflexiones respecto a la situaciòn de afrontar la pèrdida de un niño en la familia.
He recibido mensajes de madres que extrañan a sus hijos, de alguna hermana, de alguna amiga.
Como no me dejan sus correos no puedo responderles en forma privada, pero de todas maneras aquì estoy.


Toda muerte es una separación, es asì y de esa manera lo vivimos.
Es la separación definitiva, por la cual ya no estará físicamente esa persona tan importante para alguien, para nosotros mismos.
Es por eso que duele, y ese dolor y pena que sentimos es más por uno mismo que por el fallecido.
Nos duele lo que ya no podremos decirle, lo que ya no podremos hacer juntos, lo que ya no podremos contemplar juntos...
Nos duele y produce temor el darnos cuenta que los dìas transcurriràn diferentes, no sabemos como, por que esos inmensos espacios vacìos nos pesaràn diariamente.-

Pienso que cuando un niño amado nos precede en la partida, es la vida misma la que duele y nos parte el corazòn. Nuestros niños son la imàgen perfecta de nuestra per
manencia en el mundo, de la vida y el futuro.
Ellos son la vida que crece, que apenas se està desarrollando, todo por conocer y cumplir,
Y sin embargo de repente se ve arrancada, marchitada.
No habrà mañanas, no podrà madurar y dar semillas. Ha terminado.-


Pero la vida sigue. Sigue para los que se quedan.
Y por eso hay que pasar a través del dolor para poder seguir adelante.

El sufrimiento suele dividirse en cinco etapas, que son útiles para identificar las emociones de cada miembro de la familia en particular, pero debemos recordar que cada persona reacciona a un evento doloroso de una manera única, influyendo su edad, su relación con el niño que muere, etc.

Para la atención de la familia que está perdiendo un hijo es muy probable que se requiera a un profesional, o bien, que la familia encuentre un espacio propicio para su propia atención: grupos de apoyo, etc.

Yo reconozco que no aceptè ayuda y me costò muchisimo màs, eso se los contarè en otros momentos.-

Las etapas del duelo son las siguientes:
- Negación. La negación es una etapa en la cual se cree que la muerte no ocurrió, o bien, antes de ésta, que el diagnóstico terminal es erróneo. La persona puede estar aturdida o conmocionada. La negación es una reacción de protección ante un evento demasiado abrumador para enfrentarlo inmediatamente.
- Enojo. El enojo es la etapa en la cual la persona se encuentra muy alterada y enfadada porque la tragedia le ha sucedido a su familia. Las reacciones con enojo varían de persona a persona, pudiendo llegar a la agresividad.
- Acuerdo. En esta etapa es muy común encontrarse con preguntas dirigidas a Dios como por ejemplo, "¿Por qué a mi hijo?" y "¿Qué hicimos para merecer esto?". La culpa es el principal sentimiento en esta etapa. Los padres intentan recordar eventos o decisiones propias que puedan haber contribuido a la muerte de su hijo. Es importante recordar que ni usted ni su hijo son responsables de la muerte.
- Depresión o tristeza. En esta etapa ya no se niega la muerte del niño y es probable que los padres y los hermanos sientan una profunda tristeza. Esta reacción es normal y puede ir acompañada de cambios físicos como perturbaciones del sueño o sueño excesivo, cambios en el apetito o dificultades para concentrarse en actividades diarias simples.
- Aceptación. La aceptación es la etapa en la cual el individuo acepta la muerte y la incorpora como parte de su vida. La persona ha llevado a cabo una adaptación a la pérdida.
Si bien esto no significa que no vayan a existir otros sentimientos, una vez que se llega a esta etapa, las familias suelen sentirse más confiadas para manejar sus vidas.


Sabemos que las palabras no siempre ayudan, los consejos no se escuchan y molestan, solo deseamos ese abrazo càlido, fuerte y silencioso que nos cobije un minuto para sentirnos menos solos.-

En estas fechas tan especiales para sentir en carne viva las ausencias, deseo que reciban de mì ese abrazo que necesitan y que pueda llevarles un poco de calma a sus corazones.
Mònica

lunes, diciembre 1

Herramientas para superar las pérdidas

AUTOAYUDA

Psicólogas brindan herramientas para superar las pérdidas


Calidez y contención despierta con sus palabras Evelyne Bissone Jeufroy, la coautora del libro "Salir del duelo", quien junto a la francesa Anne Ancelin Schutzenberger brinda pautas claras para dejar atrás el dolor que causan las perdidas, tanto de un ser querido como las que ocurren en la vida cotidiana.
Por Analía Páez.

El libro está enmarcado en la psicología social -ambas autoras son psicólogas-, con el acento puesto en las relaciones socio-afectivas y los vínculos del presente y del pasado en que se basan las investigaciones de ambas autoras.

Luego de haber perdido a su hija de seis meses por muerte súbita, Jeufroy acudió a una charla dirigida por Schutzzenberger y allí, 20 años después de ese hecho trágico, pudo hablar por primera vez de lo ocurrido.

"Fue una eternidad aceptar la muerte de mi hija. Es imposible hacer un duelo sin ninguna compañía. Ancelin me acompañó con el grupo al que acudí a realizar la terapia", confiesa Jeufroy en una entrevista con Télam.

"Salir del duelo", recién editado por Taurus, habla del estrés emocional y de la redes de contención; de cómo recuperar las fuerzas y realizar las distintas etapas del duelo para superar el dolor frente a hechos extremos sufridos por personas muy cercanas.

Un capítulo explicita cómo hacer para vivir de una manera diferente después de una pérdida, con consignas sencillas como pensar cuatro cosas placenteras para practicar por día.

El texto recorre las distintas pérdidas que puede sufrir una persona como por ejemplo la pérdida de un trabajo, una casa, una fortuna y la muerte de los seres queridos. "El sufrimiento tiene que hacernos crecer, servir para algo, ya que el ser humano tiene que encontrar un sentido a las cosas que le pasan", reflexionó la especialista.

"Aceptar un trance difícil y decir: ’sé que es duro, pero voy a seguir viviendo’. Las personas no se dan cuenta que en el duelo hay varios duelos. No es sólo la pérdida de la persona -aclaró-, la pérdida de lo que fuiste con ella y además se pierde seguridad", afirmó la autora.

¿Cómo tratar a los chicos ante la muerte? ¿Cómo ayudarlos a sobrellevar el momento? "Hay que dejar que los chicos expresen sus sentimientos, que lloren, acompañarlos y decirles que su tristeza es normal", mencionó Jeufroy.

"La célebre psicóloga infantil Francoise Dolto -con quien Jeufroy se formó- decía que los chicos y los perros saben todo, pero hay que ponerle palabras a sus sentimientos y contarles qué paso. Porque los chicos son como esponjas que se absorben todo lo que hay a su alrededor y desde bebés presienten cuando hay un traumatismo familiar".

"La imaginación de los chicos es muy grande: piensan que una persona muerta se perdió en algún lugar y que algún día va a aparecer; o que va a regresar en una estrella. Los chicos sufren cuando no le contamos lo que pasa. Hablando se quita dramatismo a la situación", explicó Jeufroy.

A su juicio es importante que se mantengan los ritos funerarios porque son reparadores en sí: "El despedirse de los muertos, llevar flores al cementerio, recitar un poema, cantar una canción si se desea, son actitudes que hacen que la muerte sea vivida de una manera distinta", detalló la autora.

Según la especialista, "hay que despedirse de cada ambiente de la casa que se deja, de los paisajes, de los vecinos. Hay que agradecerle al miembro que va a ser amputado -graficó- y reconocer que fue muy útil pero hay que encarar una nueva manera de vivir sin él".

"Si lloro por lo pasado es que la herida está aún supurando, pero si logro hablar y no me pongo triste quiere decir la herida está curada", dijo la autora describiendo el fin del duelo.

"Lo que la terapia hace es integrar a la persona muerta. La gente se imagina que nosotros queremos que la olviden, pero eso es imposible. El trabajo del duelo no es olvidar sino vivirlo de una manera diferente", concluyó.

domingo, septiembre 7

COSAS DE LA SOLEDAD- Poldy bird

Que palabra: soledad.

De que color la pintarias si tuvieras que ponerle un color? Creo que no la pintaria.

No me atreveria a entristecer tanto un color ,a quitarle hasta el ultimo aliento de su energia vital.

La soledad es un buitre que vuela en circulos sobre nuestra cabeza. Alto. Lejos. Al principio no la vemos..

Mientras estamos en movimiento, no se atreve a acercarse, pero en cuanto bajamos los brazos y nos quedamos quietos un instante...zas! ..,baja en picada, arremete contra nuestros pensamientos, los picotea, los arranca, los tira a un costado...

Y quien querra acercarse a nosotros, en medio de un basural de preguntas rotas, de palabras asfixiadas, de recuerdos gravemente heridos?

La soledad es engañosa.

Parece, cuando no la conocemos bien, un paraiso de tranquilos aires, un sereno lugar en el que podemos reposar dejando de lado la mochila de las ansiedades y el cansancio...

Ah...que apacible silencio...

Ah...que oportunidad especial para poner en orden las ideas. Para esclarecernos. Para bucear en nuestro interior buscando el alma...

Pero no...

Es una trampa.

La noche ocupa todo; borra los rosales, mata los pajaros perdidos; se mete en las pupilas hasta dejarnos ciegos; se mete en los resquicios de imagenes y voces. No nos deja nada. Ni suenyos. Ni fuerzas. Ni ganas.

La garganta no quiere dar el grito para pedir ayuda.

Los brazos no se despegan del cuerpo, laxos...

La soledad nos saca las caricias de las manos. Nos deja poco aire, para que aparezca esa sensacion de opresion en el pecho.

En un primer momento...hasta parece comoda. Que comodo estar solos. Que comodo no tener que dar cuenta de nuestros actos. Que comodo no tener que compartir, ni pedir, ni tener en cuenta a alguien mas. Que comodo no preguntar y que no nos pregunten.

No tener horarios. No tener que acordarse si le gusta o no le gusta...

Nos parece que la soledad es sinonimo de libertad.

Hasta que tratamos de prender la luz, y no hay luz. Encender un fosforo, y no prende...

Esperamos la llegada de la mañana, pero pasan las horas y las horas...y la mañana no llega. La mañana es un resplandor alla, mas alla, mucho mas alla...apenas se vislumbra...algo levemente mas claro que la noche interminable.

La soledad nos ha atrapado.

Creimos en sus mentiras.

Nos metimos en su jardin invisible.

Nadie nos oye. Nadie nos ve.

Es tan facil para los otros no oirnos, no vernos!

Es tan facil para los demas darnos por desaparecidos, tachar nuestros nombres de sus agendas, sacarnos de la lista de invitados, correr la silla para estar mas comodos ocupando un pedazo de nuestro lugar...

Vamos.

No te resignes.

No te duermas.

No cedas tu espacio.

La soledad no es invencible, es maligna y fragil, la luz le causa espanto y se vuelve cenizas cuando la otra mano se aferra a tu mano, ese relampago de calor la mata. Vamos. Muevete.

Hay que correr y transportar la puerta, entrar,decir: ya llegue!!...

Y alguien caminara hacia vos, te extendera los brazos, te refugiara en ellos y empezaras a hablar de cualquier cosa, hablar, hablar, barrer los silencios, tomar lo que te dan, darte y haber aprendido que vivir es una batalla contra la soledad.

Y podemos vencerla.

Porque, aunque nadie responda cuando decimos "ya llegue"...podemos inventarnos una respuesta, traerla del pasado...

O empezar a buscarla..

miércoles, agosto 27

COMO EL AVE FENIX

Necesito que mis alas sean fuertes.

Que me cobijen en su sombra

Y partan raudas hacia el viento,-

Que mis pies no dejen huellas,

Y no sigan caminos ya marcados.

Que la sombra de esta imàgen

Se pierda sin poder reflejarme.

Necesito emprender el viaje màs largo,

Aquel que ya ha sido recorrido

en otros momentos de mi vida

La bùsqueda frágil y segura

al interior màs profundo de mi alma.

A esos rincones claros y oscuros

Donde guardo imàgenes y formas

Las voces que no se escuchan,

Las calles que no recorro

Y la serena ambivalencia

de que el dolor

serà nostalgia y sonrisa.

Necesito que mis alas sean fuertes,

Que puedan protegerme en el intento.

Que eleven mis silencios

Que calmen las heridas

Que los embravecidos vientos

se transformen en brisas contenidas.

Necesito regresar pronto.

Con las alas al viento

Como el Ave Fénix

Renaciendo a la vida.

martes, agosto 19

EL PODER INFINITO DE LA FE

Hoy recibì este mensaje en un correo.
Y me pareciò perfecto para compartirlo con ustedes.
Espero les llegue al corazòn.
Un abrazo.


Cuando el dolor, la desesperación, la enfermedad o la muerte, van invadiendo los rincones más vulnerables de nuestra alma, buscamos como niños huérfanos, abrazarnos al ser que nos sane las heridas más profundas, más dolorosas e inexplicables: entonces buscamos a Dios.

Nos aferramos a la Fe, que a veces, se despierta dentro nuestro, tan débil y tan frágil, que pareciera que no nos puede llevar hasta Dios, y confundidos preguntamos el por qué de tanto dolor y tanto desamparo, sin encontrar la respuesta ni el consuelo.

Pero de pronto, en el medio de la desesperación y de la pena, Jesús toca nuestros corazones, y la Fe se vuelve ciega e infinita, y nos hace conocer el éxtasis del amor, de la entrega, de la humildad. Nos hace valorar y amar tanto a Dios, que aceptamos sus designios, sus caminos, a veces demasiado tristes pero siempre santos, y su mano sana nuestros corazones heridos, calma nuestros llantos desesperados, alivia nuestros dolores.

Es verdad que los milagros aumentan nuestra Fe. Pero cuando oramos con Fe, y los milagros no se producen, no quiere decir que Dios no nos ama, sino sea tal vez, que su plan es más grande, y es más grande aún todavía, su abrazo tierno y glorioso hacia ese hijo amado que está sufriendo. Orar, a veces, no cambia las cosas que ocurren, pero cambia para bien nuestros corazones.
Autor Desconocido

viernes, agosto 8

ANIVERSARIO


Hay una memoria interna, imprevisible,
que nace de los recuerdos acumulados
y dispara situaciones que no entendemos inmediatamente.
Recuerdo que hace muchos años atràs,
cuando los relojes marcaban las 6 de la tarde,
sentìa una inquietud tan colmada de trizteza
y tan llena de preguntas, y no entendìa por que,
en medio de las mas diversas actividades,
mi corazòn se colmaba de nostalgias
en ese momento determinado del dìa.

Y solo pude afrontarlo cuando me dì cuenta
que esa hora representaba su regreso
desde el trabajo.

Mi mente sabìa que ya no sucederìa,
pero mi espìritu seguìa esperando.

Suceden hechos en la vida diaria,
que a veces me devuelven esa inquietud,
ese sentimiento de esperar algo y no saber que es,
de estar inquieta, tratando de descifrar la lectura adecuada.

Ayer fue uno de esos dìas.
Como si mi cuerpo estuviera dividido, entre vivir la rutina
y descubrir el por que de ese sentimiento de nostalgia
que me quebraba aunque yo no quisiera,

Cuando los años pasan, y lo cotidiano cambia,
los recuerdos y la nostalgia son por un estilo de vida perdido,
Por las cosas que se comparten, por todo lo conocido,
hasta por los proyectos que se hicieron.

Hoy es su aniversario. Y sin pedirme permiso
me ganò la trizteza.
Desde ese profundo rincòn del espìritu
donde todos guardamos lo que hemos vivido
y lo que hemos soñado sin poder vivirlo.

Muchas veces he pensado que en realidad
estamos tristes, decaìdos por nosotros mismos.
Por lo que consideramos que hemos perdido,
algunas personas por el temor de comenzar una vida
distinta y nueva, sin la seguridad de lo conocido.

Quedamos "huèrfanos" de una vida familiar que se trastoca
extrañamos, seguimos viendo señales del pasado
y vamos guardando todo en ese rincòn del espìritu
donde se mezclan los sueños y las realidades.-

Y tal vez no sea malo que nos suceda
Si sabemos que el mañana existe,
que serà diferente y que cada dìa tenemos
que acomodarnos a lo que viene.

Yo estoy triste, Es verdad.
Y me doy permiso para sentirlo de esa manera.
Aunque no tenga en cuenta el almanaque,
ni recuerde en que dìa de la semana estamos,
la memoria interna de mi espìritu
harà que lo recuerde.














domingo, julio 20

EN EL DIA DEL AMIGO

Dicen que es el dìa del amigo.

Y lo aprovechamos para saludar a todos los que tenemos agendados, aunque haya pasado mucho tiempo sin verlos.
Surgen las promesas de verse pronto, que despuès quedan olvidadas en el regreso a la rutina.
Y hasta esperamos ese saludo y nos da ilusiòn y una sonrisa en silencio.

A veces me pregunto por que esperamos que nos marquen este dìa en el almanaque para hacernos presentes ante nuestros amigos, personas que seguramente queremos pero que no vemos nunca.
Por el trabajo, por la rutina, por no detenerse un minuto y observar que los dìas pasan, por dejar los actos simples en un despuès que nunca llega.

He leìdo los comentarios de algunos de ustedes en mis escritos, y realmente deseo con el corazòn que tengan un amigo cerca y que ese amigo les permita hablar mucho, llorar y recordar.
Por que tenemos que pasar por esos estadios para volver a sonreìr y ocuparnos de la vida.

Yo estoy muy agradecida por sus visitas, por sus palabras, no por considerarlos una estadìstica o por que sea necesario para mì el "èxito" del blog.
Mi agradecimiento va màs allà, al pensamiento de que tal vez lo que
vivì junto a mi familia pueda ser el espejo donde se miren otras personas,
por que son experiencias universales, que a todos nos pasaràn, y hay consuelo en esta pàgina, hasta para mì misma.

A veces desearìa ser muy sabia, muy inteligente, para poder darles mis palabras y que ellas les sirvieran realmente de consuelo. que se sientan menos solos,
y que los recuerdos pasen a ser la compañìa en un mañana mejor.

Dìa del amigo. Que sean todos. Que sepamos darnos tiempo hoy para ellos por que el mañana es incierto y solo Dios sabe cuantas oportunidades tendremos de decir TE QUIERO!!

Yo los saludo desde el corazòn.
Es hoy. Podrìa haber sido cualquier dìa.
Que brillen muchas estrellas en el cielo.
Y que tengamos el lucero de los amigos en esta tierra.
Mònica



(Y para vos, pequeña, que has perdido a tu joven amiga, te tengo presente
y espero que vayas encauzando tu alma. quise dejarte un mensaje en tu blog y no me lo aceptó)

jueves, julio 10

¿Qué puedes hacer para sentir cierto alivio y consuelo?

¿Qué puedes hacer para sentir cierto alivio y consuelo?
  • cuidarte física y mentalmente, darte tiempo…
  • al principio no te fuerces a comer más de lo que te apetezca.
  • trata de hacer ejercicio físico regular: pasear, correr, nadar, andar en bici… te ayudará a relajarte.
  • ¡ojo! al café, te pone más nerviosa y te da más angustia; ¡cuidado con el alcohol!, puede llevarte a la depresión; controla el tabaco, se puede convertir en un problema serio; y utiliza los medicamentos razonablemente, si tienes dudas al respecto consulta con tu médico de familia.
  • procura llevar una vida lo más equilibrada posible, donde tengas un tiempo para el reposo, el trabajo, y la reflexión o la oración si eres creyente.
  • sé muy paciente contigo misma; recuerda que lo que te ocurre es normal en tu situación, aun cuando a menudo te encuentres desbordada y desorientada.
  • intenta mantener el contacto con los que te quieren: familiares, amigos,... y si por tu dolor te habías apartado... vuelve poco a poco a relacionarte con ellos; es importante tener familiares y amigos con los que puedas hablar, te ayudarán.
  • no te importe volver a contar lo que ocurrió, habla de cómo falleció…, de lo que sentiste, lo que hiciste…
  • revisa los recuerdos de tu vida en común, los buenos… pero también los malos, te aliviará.
  • ten presente que tu dolor es único, es tuyo, y por lo tanto no es comparable; no midas, pues, lo que progresas comparándote con otros, no sirve.
  • permítete llorar, el llorar profundamente alivia de verdad, es un desahogo y una “salida” a tu dolor acumulado.
  • cuando te venga la culpa, reflexiona… y repasa lo que hiciste, “hice esto, y lo otro, y lo de más allá…”, ¿de verdad piensas que podías haber hecho más de lo que hiciste…?
  • el luto interior lleva su tiempo y las emociones van y vienen, y a veces -como decíamos antes- a golpes, ve a tu ritmo.
  • quiérete y no seas muy crítica contigo misma, insistimos, tómate tu tiempo.
  • busca sostén tanto dentro como fuera de la familia; tus familiares son seres humanos y tienen sus limitaciones, piensa que probablemente cada uno tenga lo suyo, para ellos era su hermano, su padre…
  • a muchos se nos ha educado para ser independientes y nos cuesta pedir ayuda, pero todos la necesitamos; solicita ayuda y acepta la que se te ofrece.
  • te aseguramos que llegará un momento en el que tu vida volverá a encarrilarse, pero también te decimos que nada será igual, hay un antes y un después, y por eso te recomendamos que busques nuevas maneras de hacer las mismas cosas que antes hacías y que hagas cosas diferentes, piensa que ahora siempre hay alguien que te puede ayudar desde el otro lado.
  • permítete volver a vivir.
Piensa que... no estás enferma... solamente estás penando tu pérdida, llorándola..., que sufres toda tú, tu cuerpo y tu espíritu, y por eso te duele todo..., te duele hasta el alma, estás mal, tus tripas, tu corazón, tu cabeza, tus nervios... toda tú..., y para esto... no hay medicamentos, por eso a veces es tan difícil que encuentres ayuda profesional.
FUENTE:http://www.fisterra.com/Salud/

Superar el duelo?

Afrontar la muerte de un ser querido es uno de los escollos más terribles que tenemos que superar en nuestra vida. Pero siempre es posible encontrar nuevamente el sentido a nuestra existencia, y seguir adelante.

Cuando perdemos un ser querido el duelo nos ciega, y pensamos que ya nada será igual
.

La autoayuda puede ayudarnos a comprender que aunque el dolor nos acompañará hasta que nos reencontremos con ese ser en la eternidad, también aquí sigue la vida y debemos encararla con la misma fuerza de antes. Es lo que seguramente desearía ese ser que perdimos y que tanto amábamos.

Lo más importante para superar el duelo por muerte, en primer término, es eliminar los sentimientos de culpa. Cuando perdemos una persona querida sentimos que han quedado miles de cosas pendientes por decir o hacer, que no le hemos dicho suficientemente cuanto la queríamos o que hemos quedado en deuda con ella.

El trabajo en grupos de autoayuda, donde muchas personas que atraviesan esta difícil situación cuentan sus experiencias, hallando muchas coincidencias en los sentimientos, puede ayudarnos a sobrellevar esa culpa y a entender que nosotros no somos los culpables de esta lamentable muerte.

Este sentimiento suele agudizarse en los casos más complicados de duelo, por ejemplo ante la pérdida de un hijo o ante un suicidio de un familiar. La muerte súbita es también otra situación de extrema complejidad, porque no puede hallarse ninguna razón lógica para la muerte de alguien que gozaba, por lo menos en apariencia, de un perfecto estado de salud.

Algunos de los sentimientos negativos que podremos superar con técnicas de autoayuda aplicadas al duelo por muerte son la venganza (sobretodo en asesinatos), la ya mencionada culpa y la violencia aplicada contra otras personas inocentes, a quienes en ocasiones el individuo que soporta el duelo responsabiliza de la muerte del ser querido, por ejemplo cuando uno de los padres culpa al otro por la muerte de un hijo.

Ninguno de estos sentimientos nocivos nos ayudarán a construir nada positivo para el futuro. Muy por el contrario, nos hundirán en un mar de dolor que terminará por ahogarnos. Compartir experiencias con otras personas en situación similar, en cambio, nos permitirá comenzar a encontrar esa pequeña luz de esperanza en el fondo del camino.
Pablo Javier Piacente
http://www.innatia.com

jueves, junio 26

LOS NIÑOS Y LA PENA

Hace tiempo se consideraba que los niños eran adultos en miniatura y se esperaba que se comportaran como tales.

Hoy en día hay mayor conciencia de las diferencias entre el desarrollo infantil y otras etapas de desarrollo en el ciclo de la vida humana. Se reconocen las diferencias entre el proceso de la pena en los niños y en los adultos. Lo primordial no es si los niños experimentan o no pesar y duelo, sino como lo manifiestan.

La principal diferencia entre el duelo en los adultos y el duelo de los niños es que las expresiones intensas emocionales y de comportamiento no son continuas en los niños. La pena en el niño puede aparecer de una manera más intermitente y corta que en los adultos, pero en realidad generalmente dura más tiempo. Esto se puede explicar mediante el hecho de que la capacidad del niño del experimentar emociones intensas se considera limitada.

Debido a que el duelo es un proceso que continua con el tiempo, el niño volverá a revivir la pérdida repetidamente, especialmente durante los acontecimientos significativos de la vida (por ejemplo, ir de campamento, graduarse en la escuela, casarse y asistir al nacimiento de sus propios hijos). Los niños deben completar el proceso de la pena y, con el tiempo, superarla.

A pesar de que la pérdida es única y altamente individualizada, varios factores afectan la manera en que el niño experimenta la pena.
Estos factores incluyen la edad, la personalidad, la etapa de desarrollo, las experiencias anteriores con la muerte, su relación previa con el fallecido, el ambiente, causa de la muerte, la oportunidad que se le brinde de compartir y expresar sus sentimientos, estabilidad de la familia después de la pérdida, el estilo familiar de lidiar con las tensiones, como se satisfacen las necesidades del niño, recuerdos, y sus relaciones con otros adultos.-

De la red. Ignoro autores

EL PROCESO DEL DUELO

El proceso de duelo puede ser dividido en cuatro fases:
Choque y aturdimiento
: durante esta fase inicial, los sobrevivientes tienen dificultad en procesar la pérdida; están aturdidos y estupefactos.
Anhelo y búsqueda
: en esta fase, hay una combinación de ansiedad por la separación y un sentimiento de no aceptar la realidad de la pérdida. Esto engendra el deseo de buscar y recobrar la persona perdida. El fracaso de esta búsqueda conlleva repetidos desencantos y frustraciones.
Desorganización y desesperación
: en esta fase las personas a menudo informan que se sienten deprimidos y tienen dificultad para planear actividades futuras. Estas personas se distraen con facilidad y tienen dificultad para concentrarse
Reorganización: esta fase se combina de alguna manera con la tercera.

Las fases se modulan para permitir dar nueva forma a las figuras internalizadas que representan seguridad y vigilancia, para que el doliente pueda incorporar los cambios que se han presentado en su vida.

lunes, junio 23

UNA MUERTE INESPERADA



La muerte de un ser querido es una situación por la que muchos hemos pasado y que atravesaremos siempre a lo largo de nuestra vida... Nos deja sin palabras, no podemos expresar lo que sentimos y nos aferramos a algo que no existe. Como si nos hubieran arrancado una parte vital de nuestro ser, aceptamos la ausencia pero el dolor es insoportable y siempre pensamos que podemos recuperar lo que nos falta. Pero no es así...

En ese trance nos encontramos cuando nos falta lo que tanto anhelamos y el mundo se resquebraja rompiendo todos los esquemas que habíamos forjado en nuestra vida. Somos incapaces de tirar para adelante, perdemos el sentido por lo que nos rodea y esa ilusión que antes teníamos se va haciendo pedacitos incluso anhelamos la muerte como motivo y pretexto de nuestra salvación a nuestros males, a nuestros pesares...
Es tristeza, nuestro organismo se resiente y nuestro cabeza trabaja a un ritmo irrefrenable en un intento de buscar respuestas que en la inmensa mayoría no encontramos, un porqué, muchos porqués y un sinfín de noches sin dormir pensando... y analizando ... nos dejan impotentes, incapaces de saber que ya no podemos hacer nada para evitarlo.
Con la -muerte de un ser querido- aprendemos a que existe momentos buenos de altivez y derrotas que hay que aceptar con la cabeza bien alta, a que tener a alguien a nuestro lado no significa seguridad, todo cambia nada es estable, y que debemos construir todos los caminos en el hoy porque en el mañana nuestros planes son demasiados inseguros ...
Está es nuestra clave: ¿Qué podemos hacer para poder superar la ausencia de un ser querido? ¿Cómo lo podemos afrontar?. (Lectura recomendada: «Como recuperar la felicidad tras la muerte de un ser querido» de Brooke, Jill. Ediciones Obelisco;2005).

Del blog:
LA CLAVE

CLAVES PARA SALIR ADELANTE

El objetivo para quienes se han visto implicados en un episodio dramático es transformar ese dolor en algo positivo. Para conseguirlo, los expertos aconsejan lo siguiente a sus pacientes:

Verbalizar los sentimientos. Hablar de la tragedia es la única manera de superarla y asumirla.

Escribir la tristeza.
Es otra estrategia de liberación, sobre todo para quien le cueste hablarlo.

Llorar, gritar, reír...
Hacer lo que necesitemos en cada momento. No reprimirnos.

Recuperar la calma.
Es básico sentirnos seguros, rodeándonos de la gente que nos quiere.

Mantener la rutina.
Comer bien, hacer ejercicio, esforzarse en dormir e intentar disfrutar de las pequeñas cosas (un paseo, un baño, mimarte un poquito)

PARA SUPERAR EL DOLOR

PARA SUPERAR EL DOLOR

Además de las
secuelas físicas, las víctimas viven un duelo que se sucede en cuatro fases. Al shock inicial, que nos deja como paralizados, le sucede un periodo de negación en el que tratamos de autoconvencernos de que el hecho no ha sucedido. Luego llegan la rabia y la impotencia y empezamos a preguntar por qué. Por último, se pasa a la desolación, que si no es bien tratada desemboca en una profunda depresión”, asegura el psiquiatra Luis Rojas Marcos.

Tratar de olvidar el hecho es, según Bonet, el error más común.
Hay que recordar y ser consciente de que duele.
Las claves para curarnos por dentro son no aislarse,
hablar con las personas que nos rodean y adaptarnos al entorno.
Estar ocupado, tratar de ser útil.
También es recomendable ayudar a los demás, de este modo
nos ayudamos a nosotros.
Participar en actividades de voluntariado y compartir experiencias
con quienes están pasando por ello es una eficaz terapia.


Además,
hay que luchar contra el nerviosismo y descargar tensiones,
hacer ejercicios de respiración, reconocer el impacto que
nos ha causado y convivir con él.
Restaurar el equilibrio normal y coger las riendas de nuestra vida.
Es aconsejable no tomar decisiones importantes durante un
tiempo, como casarse, separarse, vender la vivienda
o cambiar de trabajo.

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