lunes, febrero 18

La vida continùa

Cuando falleciò Claudio, estaba mucho tiempo

observando a nuestras hijas,

Tratando de adivinar que pasarìa por sus cabecitas

Cometì el error de no dejarlas

que me vean llorar y ya de grandes me conversaban

que justamente eso

les extrañaba…que no llore su mamà.-

De acuerdo a la edad de cada una

y al lazo afectivo que alcanzaron

a formar con su papà se marcó el propio sentimiento

de dolor en cada una.

Algo que yo desconocìa,

por no haberlo vivido anteriormente,

es que la rabia

que sentìan, la impotencia y el no entender,

a veces lo manifestaban

con actitudes negativas hacia mì.-

Contestaciones,

indiferencia, las clàsicas

frases de ¿por què èl y no vos ?....

muy duro.

Y después aprendì que tal vez yo era su roca

en el medio de la tempestad.

Ellas sabìan que las amaba y pase lo que pase,

siempre estarìa allì.

Equivocada o no, siempre allì.

Hubieron épocas de mucho apego fìsico

o sentimental,

como si en el fondo

no quisieran crecer.

Y hubieron de los otros.

Es real el sentimiento de culpa

por continuar viviendo,

a veces se hace carne y no permite una evolución

bien manejada del duelo.

Las miraba cuando iba a buscarlas al colegio,

cuando tenìamos esas salidas

de a seis, al campo, a la rìa, paseando en el auto,

comiendo helados….y

me seguia preguntando que pensarìan mis niñas.

Lo màs cercano que

habìan tenido a la muerte, habìa sido una mascota.

Y sabìa cuanto les habìa afectado,

con màs razòn a las mayores.

Y aunque no se expresaban como los adultos,

tampoco yo

exteriorizaba mucho enfrente de ellas.

Una de mis mayores preocupaciones entre tantas

era tratar de descubrir que pensaban,

tarea difícil,

donde no hay que desaprovechar ninguna señal

en el intento.

Que no me vean llorar.

Y explicarles de mil maneras distintas que habìa pasado.

Los juegos, las conversacioneas entre ellas,

eran una marca a tener en cuenta.

O los dibujos.

Tampoco las llevè al cementerio.

Ellas se quedaron con el recuerdo

de un papà sonriente y divertido.

Eso es una de las cosas màs difíciles a determinar.

Si a los chicos los llevamos o no al velatorio,

si le dan un beso al cuerpo

frìo de quien fue su padre….

y hasta que punto esa imàgen

puede ser una marca indestructible

y negativa en la formación de sus vidas.

Yo no lo dudè, mis hijas no lo vieron.

También tuvo que ver el no querer

exponerlas a la gente

y todo lo que me rodeaba en ese momento.

Los hijos son esponjas

y reciben todas nuestras emociones y

lo que estamos viviendo.

Por eso, adecuado a la edad que tengan,

hay que hablarles claro, con ternura,

pero con la seguridad de

que la situación no vuelve atràs.

Pienso que las mentiras solo les

da inseguridad y expectativas respecto

a situaciones que no volveràn.

Yo tengo mis años recorridos.

Como en la vida de todos,

han pasado dificultades y dolores.

Pero si tengo que decir cual fue el momento

màs difícil, más cruento,

no dudo en recordar aquel dìa,

cuando mis hijas no querìan dormirse y me

fueron a buscar a la sala velatoria.

La mayor tenìa 9 años. La menor 2

Y me rodearon con preguntas y en

cada respuesta que yo trataba de hilvanar

venìa una nueva pregunta.

Nunca me olvidarè de ese dìa.

Gracias a Dios, encontrè en algún rincón

de mi corazòn , la fuerza y claridad para hablarles.

Su papà ya no volverìa nunca màs.

Se los tenìa que explicar a ellas.


Pero no tenìa a quien me pudiera explicar

a mì lo que estaba pasando.


Desde aquel dìa, muchas veces he vivido

pensando que Çlaudio nos

escuchaba, que en cierta manera tenìa

que seguir con lo que

habìamos programado juntos para

el futuro de nuestras hijas,

eso me hacìa sentir màs segura,

Y aunque algunas personas de mi entorno

me repetìan que estaba mal,

que tenìa que cambiar,

me apoyè en esa idea durante mucho tiempo.

Y pienso que eso fue lo que màs

me ayudò durante tantos años.


Si estàs leyendo este blog, es por que alguna pèrdida

importante has tenido en tu vida afectiva,

Y como me pasò con mis hijas, hoy repito lo mismo,

no tengo todas las respuestas.

Ni la mitad.

Sigo extrañando la vida familiar que construìmos juntos,

pienso como serìa ahora,

que clase de padre, de abuelo, de pareja.

Y lo positivo es que recordarlo es sonreìrme.

Con nostalgia en algunos momentos,

con dolor a veces,

pero en todo momento con el corazòn agradecido

por haber sido

parte de su vida, por nuestras hijas y los nietos.

Si de alguna manera

consideras que puede servirte responderme,

contar tu historia, aquì estamos.

Para ayudarnos

entre todos a superar las pèrdidas y tratar

de sobrellevar la vida con esas ausencias.

Soy una convencida que uno no se olvida nunca.

La aceptaciòn comienza cuando se aprende a vivir

con esas ausencias y seguir adelante,

tan sencillo de escribirlo y

tan difìcil en la vida diaria.

La vida continua.

Eso nos dicen todos.

Y aunque

nos enojemos en el momento, tienen

razòn, la vida continua.

Con los recuerdos. Las nostalgias.

Los hijos. Las ausencias.

,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

La vida continùa.

Un abrazo

Cad

6 comentarios:

Anónimo dijo...

SIEMPRE LEO TU BLOG, CON MUCHA CURIOSIDAD, TE LO RECONOZCO. nO HE TENIDO PÈRDIDAS EN MI VIDA HASTA AHORA, SI MI HERMANA,,,Y A ELLA LE HE DADO TU DIRECCIÒN POR QUE AQUI SE RESPIRA REFLEXION, NOSTALGIA PERO TAMBIÈN MUCHA ESPERANZA. y ESO ES LO MAS LOABLE DE TODO, Y ES LO QUE HACE QUE AYU DES A OTROS CON TU DECIR.
GRACIAS MENSAJERA DE LAS BUENAS NUEVAS.
TE SALUDO DESDE LA PROVINCIA DEL CHACO, VOS AL SUR, YO AL NORTE
SERGIO CASTELLANOS

Anónimo dijo...

Gracias por estar.Gracias por contarnos y ayudar a reflexionar sobre nuestros propios dolores
Angèlica

Anónimo dijo...

A veces trato de imaginarme lo que fue tu vida, y solo saco la conclusiòn de que espiritualmente te has fortalecido y hoy tienes esperanzas.
Yo te agradezco que lo compartas con nosotros, algunos de los cuales aùn estamos en la etapa del ¿por qué?
En mi caso, lloro por una hija.
Y no tengo respuestas.
Gracias mensajera.
Edith Crespo desde España

mensajera9017 dijo...

Les doy un abrazo a los tres, Con sinceridad y la convicciòn de que un dìa despertaràn y se daràn cuenta de que la vida continùa y se puede volver a comenzar. Eso es lo maravilloso del ser humano y de la creencia de un Ser Superior. Volver a aprehender la vida. sonreìr. Sentir. Volver a vivir. Ojalà que ustedes tambièn puedan. Y seguro que asì serà.
Gracias por estar aquì.
Un abrazo. Y si quieren escribirme, alli tienen mi correo.
Mònica

elgatowilly dijo...

De casualidad encontre tu blog, buscando algunas cosas en google sobre el duelo, encontre esta página.
Nuestras vivencias son muy distintas, pero también sé lo que es el dolor de la ausencia y el despertarse cada día con pánico y sin ganas de vivir.
Hace tres meses perdí a una de mis mejores amigas, fue una partida brusca e inesperada... la atropellaron. Se pudo haber salvado, pero la clínica no quiso atenderla... Se pudo haber salvado.
Estos días han sido grises y angustiosos, y cada día se pone peor. No sé si pueda encontrar la fortaleza que tu tienes ya que tu vida es muy distinta a la mia, pero te admiro por tener una visión positiva de la vida...

Un abrazo, y comparto tu dolor de perder a quien amas...

Camila.

Anónimo dijo...

perdon si me equivoquè.
perdon si has creido que no te amaban
perdòn si no eres feliz por mi causa.
se hace lo que se puede
no hay recetas màgicas
perdon