martes, diciembre 30

Festejar, a pesar de todo

Festejar, a pesar de todo. Así reza el precepto popular del que se nutren quienes, aun sufriendo por la ausencia de un ser querido, deciden pasar el Año Nuevo obstruyendo el dolor. Pero antes siempre se impone un balance. Tanto en Navidad como en Año Nuevo, mucha gente tiende a deprimirse: ya sea porque recuerda a los seres queridos que murieron, a los enfermos, a los que están lejos o piensa sólo en las cosas negativas que le sucedieron durante el año. Pero al mismo tiempo se renuevan la esperanza, las ilusiones, las expresiones de anhelos, los objetivos inconclusos. Más aún cuando políticos y economistas nos colmaron de temores sobre la marcha de la economía en el año venidero, como consecuencia de la crisis global del capitalismo.

En definitiva, es necesario crear un clima de tranquilidad para no tener que enfrentarse a esta especie de apocalipsis financiero y debacle emocional. La conclusión es el resultado de consultas efectuadas por LA GACETA a personas de profesiones, trabajos y actividades diversas, así como también de edades diferentes.

“Disimular, intentar mostrarse frente al mundo como si nada hubiera pasado; un brusco cambio en la modalidad del festejo, una borrachera o la tentación de tomar una pastilla para dormir y despertarse en la mañana del primer día del nuevo año, son algunas de las opciones con las que algunos deciden atravesar los días festivos luego de una pérdida física, material o laboral”, afirma la terapeuta familiar Noemí Palacios.

“Sin embargo -agregó, a la mayoría les resulta prácticamente imposible hallar paz y tranquilidad en esta celebración echando mano a ese tipo de estrategias que, finalmente, les acentúa el sufrimiento. Ya que, aun sin parecerlo, los cambios bruscos o la negación alejan a las personas de una oportunidad más saludable: la de lograr un vínculo diferente con el ser ausente, de recordarlo con afecto y, sobre todo, de sentir y hasta disfrutar de las fiestas en la medida de las propias posibilidades”

Al respecto, la licenciada Silvia Herrera explicó que “lo importante no es sortear ni evitar el dolor sino anticiparse a él, reconocerlo y, sin pretender que todo sea como antes, encontrar el propio camino de confort para pasar las fiestas. Hay muchos momentos especiales difíciles de transitar cuando se ha perdido físicamente a un ser querido como un cumpleaños, un aniversarios, por ejemplo. Pero las fiestas de fin de año son universales, y por eso la tentación de los mitos festivos -celebrar, a pesar de todo- es más fuerte que en otras ocasiones.

“La alternativa solidaria también es una manera agradable de pasar un fin de año, sobre todo para quienes no tienen familia ni amigos o están de viaje en un lugar desconocido. No hay nada más agradable que alegrar el corazón ajeno con un pequeño obsequio y una cena cálida junto a los vecinos que están solos todo el año o a aquellos enfermos que no tienen nadie que los visite”, opinó la enfermera Josefina Liloff, que como debe trabajar para solventar sus estudios universitarios, suele ocuparse de la guardia de Año Nuevo para ganar unos pesos más y para no sentirse sola y distante de su familia, que reside en Chaco.

“Más allá de las maneras de celebrar, cada cultura tiene sus tradiciones y creencias populares que pueden ser implementadas en este festejo. Algunos utilizan ropa interior amarilla porque atrae la prosperidad, también la lencería roja para encontrar el amor ideal. Otros, creen que si la usan al revés, recibirán muchos regalos y si desean viajar en el futuro, no olvidan sacar las maletas a la puerta de la casa para que el año nuevo les augure muchos viajes ni comer las doce uvas, cada una con una campanada de medianoche para empezar el año con buena suerte”, explicó el antropólogo e investigador costumbrista Juan Carlos Juárez Aguirre. Todo es válido a la hora de desterrar los malos presagios.

FUENTE: http://www.lagaceta.com.ar

1 comentario:

Unknown dijo...

TAMBIEN RECUERDO ESTA PRIMERA NAVIDAD SIN MI MADRE....SENTADA A UN COSTADO, CASI INDIFERENTE, MIRANDO SU LUGAR, VACÌO POR PRIMERA VEZ....
TAMBIEN RECUERDO CUANDO LLEGARON LAS 12....Y MIRÈ A MI ALREDEDOR Y VÌ A MI ABU, CON LÀGRIMAS EN LOS OJOS PERO FELIZ A LA VEZ DE ESTAR CON NOSOTRAS, SUS NIETAS Y BISNIETAS...Y ME FUNDÌ EN UN ABRAZO INFINITO CON MI HERMANA...Y LLORÈ....Y AGRADECÌ UNA VEZ MÀS A DIOS EL ESTAR VIVA Y TENER LO QUE TENGO...UNA FAMILIA Y AMIGOS DE VERDAD...